Hoy, 26 de mayo de 2026, en nuestra diócesis, cuatro personas de la asociación hemos vivido unas experiencias muy especiales que no se nos olvidarán.
Hemos vuelto a visitar el hogar Zoe, centro de desintoxicación de drogodependientes, regido por tres monjas de la orden de la Caridad.
Como ya especificamos, los chavales están atendidos, además de por las hermanas, por un equipo multidisciplinar de profesionales: psicólogo,, trabajadora social, monitores de talleres, y cuidadores residenciales.
Hoy hemos convivido con los 12 chicos internos, quienes nos han compartido sus vivencias pasadas y presentes.
Nosotras hemos hecho lo mismo, dando testimonio de la fuerza que da el Señor para superar todas las dificultades que nos vienen y hemos recalcado la importancia de saber pedir ayuda a tiempo para poder salir de los problemas.
Hemos realizado una dinámica grupal con la pregunta: Qué nos hubiera pasado a cada persona de las que estábamos allí, si no hubiéramos tomado la decisión de querer cambiar y no hubiéramos puesto medios para ello.
Nosotras les hemos puesto en la situación de cómo hubiera sido nuestra vida si no ponemos los medios para saber leer.
Hemos trabajado sus actitudes, les hemos enseñado el Braille y su importancia para nuestras vidas y ellos han manifestado su gratitud por hacerles ver la importancia de la decisión que han tomado, de acudir al centro para cambiar su vida.
Uno de ellos manifestó que estaba dispuesto a marcharse, sólo lleva una semana en el centro, pero cuando nos íbamos, ya no hablaba de marcharse, según decía, se lo iba a pensar.
El tiempo con ellos se ha hecho corto.
Es mucho lo que nos enseñan estos chavales que no han tenido una vida fácil, pero que quieren salir hacia adelante.

