El 12 de diciembre de 2025, el equipo de CECO Zaragoza, celebramos el Día de los Difuntos. Para honrar la memoria de aquellos que han partido, organizamos una Eucaristía en la iglesia de San Felipe, donde elevamos nuestras oraciones por todos los miembros de CECO que nos dejaron durante el año. Este momento de recogimiento fue oficiado por Don Fernando Urdiola, nuestro consiliario, y compartido en comunidad, y tuvimos el honor de contar con la presencia de Raquel Pérez, Delegada Territorial de ONCE Aragón, así como de Txon González, referente del mayor en el Consejo.
Al concluir la celebración, nos reunimos para compartir un almuerzo en un restaurante cercano, donde nos congregamos un total de 31 personas. Fue un tiempo de camaradería y calidez, en el que disfrutamos de nuestra tradicional actividad del Amigo Invisible. Las risas y la emoción de esperar el regalo que
cada uno había preparado llenaron el ambiente de alegría.
Al día siguiente, 13 de diciembre, en la festividad de Santa Lucía, CECO Zaragoza se unió nuevamente en la preparación de otra Eucaristía, esta vez celebrada en la majestuosa Basílica del Pilar. En esta ocasión, la ONCE estuvo representada por la Delegada Territorial Raquel Pérez y parte de su equipo, junto con el presidente del Consejo Territorial de ONCE Aragón, José Luis
Catalán, así como Rut Quintana, Vicepresidenta del Consejo Territorial y otros consejeros.
La Misa fue oficiada por el Vicario General, quien tomó el lugar de nuestro Arzobispo, en un altar mayor que se encontraba repleto de fieles. La Eucaristía fue un momento de profunda participación, donde miembros de CECO se encargaron de coordinar todas las intervenciones (lecturas y peticiones en
braille, ofrendas pasadas por componentes de CECO …). El Grupo Cesaraugusta, deleitó a todos con sus cantos en una Misa baturra. Posteriormente, nos dirigimos a un restaurante donde más de 500 personas de ONCE y sus acompañantes compartieron una comida. La velada transcurrió en
un ambiente de amistad y fraternidad, reafirmando los lazos que nos unen como comunidad. Estos momentos nos recuerdan la importancia de celebrar juntos y de mantener viva la memoria de quienes nos han precedido en el camino de la vida.

